Entre una tarea y otra existe un espacio. En esos espacios intermedios podemos crear pequeñas pausas de atención que cambian cómo experimentamos el día.
El poder de detenerse
Detenerse no significa perder tiempo. Significa ganar presencia. Cuando paramos aunque sea por unos segundos, permitimos que el sistema se regule y la mente se aclare.
“A veces la mejor forma de avanzar es detenerse un momento.”
Pausas integradas
Las pausas más sostenibles son aquellas que se integran naturalmente en lo que ya hacemos. El momento antes de empezar a comer. El instante después de cerrar el ordenador.
Cuando convertimos estos momentos en pausas intencionales, el día adquiere una textura diferente.